¿Por qué comprar local?



Ing. Agustín López Colmano

 

En las últimas décadas nos hemos acostumbrado (en especial los que vivimos en grandes ciudades) a que podemos conseguir comprar o consumir productos de cualquier lugar del mundo. Además de los producidos en México, siempre parece haber otros de menor, igual o mayor calidad que vienen de algún otro lugar del planeta.
A primera vista no habría nada malo en ello, siempre y cuando todos los productores puedan vender sus productos y vivir dignamente, pero lamentablemente esto no es siempre así, y además, este argumento de tipo económico no es el único que deberíamos tomar en cuenta al analizar este tema.

 

En primer lugar, en muchas ocasiones se importan productos de determinados países en los que el costo de manufactura es muy bajo, y venderlos aquí resulta más barato que comprar uno generado en el país, o hasta en nuestra misma ciudad. Si esta actividad es permanente y sin ningún tipo de regulación, es probable que el productor local termine cerrando su negocio, lo que obviamente perjudicará su situación, pero también se perjudica la comunidad en donde vive, ya que esto indica que hay una o varias personas más que han quedado sin trabajo y no tienen como mantener a su familia. Cuando esta situación se generaliza y son muchos los productores o comerciantes locales que deben cerrar sus puertas, el impacto negativo en la comunidad es mayor.

 

En segundo lugar, hasta la actualidad no se han tenido en cuenta los “costos ambientales” que implica el empaque y transporte de productos a miles de kilómetros de distancia. Es decir, el deterioro al ambiente que esto produce (y que de alguna manera tendrá luego que pagarse) no se incluye en el costo final del producto, por lo que al comprar esos bienes que llegan desde tan lejos, no estamos pagando su costo real, sino otro significativamente menor.

 

Elegir los productos locales, cuando tenemos la opción de hacerlo, significa estar colaborando y cooperando con nuestra comunidad, nuestros vecinos, aquellos y aquellas con quienes convivimos. Y las razones para hacerlo se derivan de las mismas que se plantearon anteriormente:

  • Reforzamos a organizaciones locales, productores pequeños, cooperativas, empresas pequeñas o medianas que forman parte de nuestra economía, y que indirectamente nos estará beneficiando a nosotros. Y si nosotros como estado, región o país somos económicamente sustentables, también beneficiamos a nuestros países vecinos, y a la larga a todos los demás. Y esto por supuesto es una de las bases de la sustentabilidad.
  • Reducimos al mínimo los costos ambientales. Los dejamos sólo para aquello que realmente necesitemos traer de otras partes, pero en lo que refiere a los productos locales, tendrán menos gasto en los empaques y en transporte, y el impacto ambiental que esto genera (entre otros) en cuanto a contaminación, generación de residuos y emisiones de gases de efecto invernadero será mucho menor.
  • En el caso particular de la producción de alimentos – a la cual me refiero puntualmente por ser nada más y nada menos que una necesidad vital para todos nosotros – nuestra decisión por lo local y en lo posible por productores que cuiden el medio ambiente y eviten el uso de agroquímicos que pueden ser perjudiciales para la salud, puede colaborar a que más productores, aunque sean pequeños en tamaño, puedan mantener a sus familias y a su tierra de manera saludable y no tengan que emigrar obligadamente por falta de trabajo. Además de beneficiarnos con la calidad de sus productos.

 

Como podemos ver, de una manera muy simple, tocamos todos los aspectos de la sustentabilidad. La económica, fortaleciendo productores y empresas locales; la social, permitiendo que la gente pueda seguir viviendo y trabajando en su tierra, allí donde quiere estar y donde está su comunidad; y la ambiental, eligiendo a quienes menos contaminan, conservan los recursos y son realmente responsables por sus acciones.

 

Todo esto lo logramos con nuestro voto. El voto del consumidor, que determina a quién o quienes elegimos cuando compramos algún producto o servicio, a quién o quienes damos nuestra permiso o “licencia para operar”.
Entonces, ¿a quién le darás tu voto de consumidor la próxima vez?

 

CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y EDUCACIÓN PARA LA SALUD A.C.